
La fumigación es clave para eliminar plagas como cucarachas, pulgas, mosquitos, termitas y roedores. Sin embargo, quienes conviven con mascotas —perros, gatos, aves o animales pequeños— suelen preocuparse por su seguridad. ¿Qué hacer para que el tratamiento sea efectivo y, al mismo tiempo, no represente un riesgo para la salud de los animales?
En esta nota te contamos qué cuidados preventivos tomar antes, durante y después de una fumigación, desde la experiencia práctica de New System SRL del control de plagas.
¿Los químicos de fumigación son peligrosos para las mascotas?
Los productos utilizados hoy en día son mucho más seguros que hace unas décadas. Están regulados y diseñados para ser efectivos contra insectos, pero aún así pueden generar intoxicaciones en perros, gatos y aves si no se toman recaudos.
- Perros y gatos pueden lamer superficies contaminadas.
- Aves y roedores pequeños son más sensibles por el tamaño y la respiración rápida.
- Los acuarios también requieren protección porque los peces son extremadamente vulnerables.
Cuidados antes de la fumigación
- Retirar a las mascotas de la casa
- Lo ideal es llevarlas con un vecino, familiar o sacarlas a pasear durante el procedimiento.
- En casos de fumigación más intensiva (ej. termitas o chinches), lo mejor es que no estén en la vivienda al menos por 24 horas.
- Cubrir alimentos y utensilios de los animales
- Retirar comederos, bebederos y juguetes.
- Guardar todo en bolsas o armarios cerrados para evitar que queden residuos de producto.
- Proteger acuarios y jaulas
- Tapar con plástico resistente y desconectar sistemas de aireación.
- Si es posible, trasladarlos a otra habitación o al exterior.
- Avisar al fumigador que tienes mascotas
- Un buen profesional ajusta la dosis y el producto al contexto del hogar.
- Puede usar alternativas menos invasivas si hay animales sensibles.
Recomendaciones durante la fumigación
- No dejar a las mascotas en balcones o patios cercanos: el producto puede llegar por el aire.
- Cuidar la ventilación: aunque los animales no estén presentes, asegurar que el lugar quede cerrado para el tratamiento, pero luego bien ventilado antes de que regresen.
- Supervisión constante: mientras dura el procedimiento, alguien debe estar al tanto para que ninguna mascota regrese por accidente al área tratada.
Medidas después de la fumigación
- Esperar el tiempo recomendado antes de reingresar
- Generalmente, entre 2 y 4 horas en fumigaciones estándar.
- En tratamientos intensivos, puede ser mayor (consultar con nosotros).
- Ventilar bien la casa
- Abrir ventanas y puertas al menos 30 minutos para renovar el aire.
- Lavar superficies de contacto frecuente
- Pasar un trapo húmedo en pisos, mesas bajas y rincones donde la mascota suele estar.
- Limpiar comederos, bebederos y juguetes antes de volver a usarlos.
- Observar el comportamiento de la mascota
- Síntomas de alerta: vómitos, temblores, salivación excesiva, dificultad para respirar.
- Ante cualquier signo extraño, acudir al veterinario e informar qué producto se usó.
Consejos adicionales para cada tipo de mascota
- Perros y gatos:
- Evitar que laman paredes o pisos recién tratados.
- Mantenerlos fuera de zonas tratadas hasta que estén completamente secas.
- Aves:
- Extremar precauciones, su sistema respiratorio es muy sensible.
- Idealmente, sacarlas de la vivienda por completo durante la fumigación.
- Roedores pequeños (hámsters, cobayos, conejos):
- Sus jaulas suelen estar en el suelo, zona donde más se acumula producto.
- Trasladarlos temporalmente a un ambiente seguro.
- Peces:
- Los químicos en aerosol pueden penetrar el agua y causar intoxicación inmediata.
- Mejor retirar los acuarios o cubrirlos herméticamente.
Mitos comunes sobre fumigación y mascotas
- “Los productos actuales no hacen daño” → Falso: aunque sean menos tóxicos, la exposición directa puede generar problemas de salud.
- “Con abrir las ventanas alcanza” → No siempre: depende del tipo de plaga y químico utilizado.
- “Mi perro está acostumbrado y no le pasa nada” → Cada fumigación es distinta; no conviene arriesgar.
Recomendaciones preventivas para reducir la frecuencia de fumigación
Además de los cuidados puntuales, es posible minimizar la necesidad de fumigar seguido:
- Mantener la casa limpia, sin restos de comida en el suelo.
- Sellar grietas y accesos por donde entran insectos.
- Usar trampas no tóxicas para roedores.
- Bañar regularmente a las mascotas con productos antipulgas recomendados por veterinarios.
Conclusión
La fumigación es necesaria para mantener un hogar libre de plagas, pero no debe significar un riesgo para nuestras mascotas. Con simples medidas preventivas antes, durante y después del tratamiento, es posible garantizar la seguridad de perros, gatos, aves y peces, al mismo tiempo que se logra un ambiente limpio y saludable para toda la familia.
En resumen: planificación, comunicación con la empresa fumigadora y cuidado posterior son la clave para evitar accidentes.
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Silvina Abud
Licenciada en Administración de Empresas - UCA
Responsable Administrativa